Hombre Acuario Mujer Acuario

¿Cómo son las relaciones de pareja entre una mujer Acuario y un hombre Acuario?

Probablemente él entre en una habitación, te mire directamente y te sonría. Se acercará para conversar contigo sobre diversos temas. Después, mirará hacia otro lado y, con absoluta naturalidad, seguirá conversando con otro grupo sobre el influjo positivo y negativo del desarrollo tecnológico. Es probable que más tarde te busque y se asombre de que te hayas marchado. Lo suyo no fue desinterés sino distracción, rasgo de personalidad que tú también posees. Después logrará encontrarte, sea como fuere y si no, será víctima de otra distracción.
Ambos creen más en el amor que en la amistad. Saben que el romance lleva a la pasión y que posiblemente terminarán casándose: les parece absurdo dedicar la parte primordial de su vida a otra persona, con todos los misterios por descubrir y los conocimientos para investigar. Debo confesarte que muchos de los Acuario permanecen solteros pero la mayoría llega un momento en que se enamora. Al estar regido por Urano, como tú, le gustan las abstracciones, pero descubre que el amor en sí, cuando se trata de algo sensato y seguro, es un misterio permanente. Esto lo fascina. ¿Quién eres tú que le gustas tanto?
Se casará para toda la vida y pretenderá que no sólo seas su esposa, madre, secretaria, amante, ama de llaves, confesora y amiga, sino su socia convencida en sus investigaciones, por ejemplo sobre las diferencias entre la Ofelia de William Shakespeare y la Nora de Henrik Ibsen o sobre las posibilidades de que el cine independiente llegue a eclipsar a las grandes producciones de Hollywood.
Sólo le importará que le brindes una opinión interesante como respuesta a sus disertaciones. Eres capaz de hacerlo y él te premiará con verdaderos honores. Tú también serás exigente y esperarás que él sea tu esposo, padre, amante y todo lo que se puede esperar de un ser humano. Una vez que ambos se hayan calificado con un “sobresaliente”, lograrán una armonía sexual fogosa. Y esto ocurre porque jamás fingirán ni planearán el momento de intimidad. Podrán ser momentos de arrebato pasional o porque estuvieron deseándose desde el desayuno. Ambos se llevarán muy bien con los amigos del otro pero, por favor, no te tientes encontrándote con el que tiene desde la infancia para que te cuente detenidamente sus viajes a Oriente porque todo tiene un límite y esto no le gusta a ningún hombre, aunque no te mueva ningún interés sexual.
Será imposible mantener la intimidad cuando se tiene la casa repleta de amigos que cocinan o se recuestan en las camas como si estuvieran en las suyas. Busca el término medio que les permita disfrutarse el uno al otro con más asiduidad y menos invasión. No te obstines con una idea porque explotará la relación. Para obstinado está él. Más bien búscale salidas graciosas a su terquedad. Si pretende apagar la luz apenas se acuesta y no te permite leer, cómprate una linterna enorme que ilumine tu libro, lo que provocará sus carcajadas. Antes de verte inclinada sobre tu libro, con semejante peso en la mano, preferirá acostumbrarse a una pequeña lámpara móvil.
Las distracciones son su debilidades. Acostúmbrate a poner carteles enormes por toda la casa recordándole los asuntos pendientes.