El carácter de Aries

Este signo gobierna la cabeza y la cara, y la conciencia que constituye el carácter del individuo de Aries siempre se expresa a través de la cabeza. Este signo es el primero de la triplicidad del fuego y de la cruz cardinal. Encontramos que las personas nacidas bajo el dominio de este signo siempre previsores, son líderes de ideales y precursores del pensamiento avanzado. Tienen mucha energía mental, pero tienden a ser muy obstinados e impulsivos. Muestran predisposición a la profecía y les encanta predecir lo que habrá de ocurrir, porque fácilmente pueden contemplar el futuro ya que poseen una notable presciencia. Cuando están libres de otras influencias y no son esclavos de su personalidad, llegan a ser verdaderos clarividentes, siendo especialmente capacitados en este sentido. Este signo dota de extraordinario idealismo, y quienes están bajo su influencia son más idealistas que prácticos. Siempre están llenos de nuevos proyectos y planes, y novedades, el romance y la especulación, y casi siempre viven en un mundo de ideas. Son muy tensos, a veces hipersensibles y sobresalen por su percepción. Parecen vivir más en la región perceptiva del cerebro que en la reflexiva, y raras veces se engañan en lo relativo a la percepción. Son personas sumamente sensibles, y todos sus sentidos son muy agudos, excepto uno porque, dado que la conciencia se expresa con mayor facilidad en la cabeza, tienen una buena visión, sentido, sabor y audición, pero debido a que viven más en la cabeza carecen de tacto, y por lo tanto, son menos sensibles en otras partes del cuerpo. Muy obstinados y a menudo muy engreídos en sus opiniones, resulta sumamente difícil contenerlos porque siempre tienden a actuar impulsivamente sin esperar a considerar sus planes. Son sinceros y directos en su expresión, e impulsivamente generosos, pero si bien son afectos a la razón y a los argumentos, a menudo son combativos y dogmáticos. Aunque pueden ser escépticos y crédulos, la actitud precedente a menudo los desvía. Decididamente imprudentes y demasiado aventureros, a menudo llegan a grandes extremos y a veces les falta discreción, pero jamás celo.
Son personas ambiciosas y les encanta dedicarse a las grandes empresas. En ellos el principal rasgo es el intelecto, pero siempre les resulta difícil comprender sus propias emociones y sentimientos, y con demasiada frecuencia tienden a desviarse por la tangente. Cuando no se amoldan a la más alta potencia de su carácter, tienen tendencia a los celos; esperan gran lealtad de los demás y son muy exigentes en este sentido. Cuando están plenamente individualizados, llegan a ser personajes grandiosos, especialmente en toda obra precursora, y su entusiasmo raras veces decae frente a los obstáculos. Una vez tomada una decisión, tratan de superar toda oposición, más por su voluntad dominante y su espíritu autoritario que por simple persuasión. Les interesan todas las cosas ocultas y metafísicas, y les encanta vivir en un mundo de ideas. Siempre intelectuales, son estupendos compañeros por su amabilidad, buen humor e ingenio, Nunca les falta la palabra oportuna y son excelentes conversadores. Como anfitriones tienen abundancia de pequeños planes para hacer felices a quienes los rodean, y siempre se puede confiar en que serán muy entretenidos.

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