Madre Aries e hijo Aries

Si es un niño, se parece sorprendentemente a su madre, al menos en sus actitudes y su comportamiento.

Tiene los mismos impulsos apasionados que ella, pero los domina peor. No necesita hablar para que ella le comprenda. Ella anticipa sus deseos y sus reacciones.

Si es una niña, se parecen pero no siempre coinciden, al menos en un primer momento.

En efecto, se establece una competitividad femenina entre ellas, que no excluye un afecto mutuo a flor de piel y muy exigente que vuelve sus relaciones apasionadas pero inestables.