El Buey

signo Buey

Jane Fonda es del signo Buey.


Las personas nacidas en el año del Buey tienen una apariencia lenta, excesivamente reflexiva. Sin embargo, son pacientes y perseverantes. Jamás abandonan la tarea que han emprendido o a las personas que han escogido como compañía.

Las personas Bueyes son materialistas, pragmáticas. No comprenden y no les interesan los grandes ideales o las grandes pasiones. El Buey es aparentemente frío. Sin embargo, en raras ocasiones, llega a enojarse y en tales casos es mejor “huir de él. Un buey furioso es uno de los animales más peligrosos.

El mundo del Buey, se reduce a lo que abarcan sus cinco sentidos. El- amor es para él sólo el sexo; la política, sólo la ciencia de la negociación y el pacto. El Buey es individualista, tozudo, prosaico.
Por lo general las personas nacidas bajo este signo son silenciosas. El Buey sólo habla cuando tiene algo importante que decir. A causa de esto, sus palabras suelen estar cargadas de significado y son escuchadas atentamente por quienes le rodean.

El Buey sabe escuchar y dar consejos. Sus allegados encuentran en él al confidente ideal. Sin embargo, no le interesan los comentarios superficiales, ante los cuales expresa claramente su desprecio. El Buey odia los chismes.

Animal independiente, el Buey necesita trabajar por su cuenta. Huye de toda obediencia, y cuando se le fuerza a permanecer bajo el mando de otro, a menudo se transforma en rebelde e incluso en delincuente. Le agrada el trabajo y es capaz de pasar muchas horas al día en su tarea, siempre que no deba dar cuenta de sus actos a otra persona.

Como amo o jefe de familia, el Buey suele ser autoritario. Simplemente, no concibe que sus ideas no sean las mejores o que sus semejantes piensen o sientan de modo diferente. Esta incapacidad le conduce a veces a enfrentamientos y a la soledad. Sin embargo, como es inteligente, a veces logra sobreponerse a esta rigidez y, aunque sigue sin comprenderla, acepta la opinión del prójimo.

El Buey es fiel a las personas que le rodean y al país al que pertenece. Cuando este rasgo es exagerado, puede llegar al excesivo nacionalismo y al chovinismo.
En materia política, el Buey es más bien conservador, pues por naturaleza ama las cosas tal como son y detesta los cambios. Prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer. Su mente es esencialmente práctica y sólo comprende las grandes ideas cuando son reducidas a términos pragmáticos. Para él el Estado no es sino un hogar de gran tamaño.

En materia artística, prefiere las obras clásicas. El Buey no tiene demasiada imaginación y detesta las innovaciones. Tiene un apreciable sentido estético, aunque es mejor como crítico que como creador.
Las personas nacidas en el año del Buey son excelentes médicos, abogados, notarios y políticos. Pueden destacar en la música, especialmente como compositores y como violinistas. Como escritores, pueden crear obras sólidas y, en algunos casos, innovadoras.
Debido a su carácter solitario, cuando el Buey acepta la intimidad, su compañía suele dar lugar a momentos de gran profundidad. Cada palabra y cada mirada del Buey están cargadas de sentido. Algunos consideran esto como lentitud o falta de vivacidad.

El principal defecto del Buey es la terquedad. Este rasgo, unido a su carácter solitario, le lleva a veces a apartarse de los demás, considerándose un incomprendido. Sólo el tiempo reduce estos abismos, aunque algunas veces estas brechas no se cierran nunca. No obstante, el Buey no suele ser rencoroso. Es capaz de escuchar a un enemigo, siempre que le habla de un modo apropiado. Lo que no tolera es que se le trate irrespetuosamente.

Los nativos del Buey armonizan a la perfección con los nacidos en el año del Gallo, pues ambos son eminentemente conservadores. Un hombre Buey se llevará a las maravillas con una mujer Rata o Gallo; pero su matrimonio con las nativas del Tigre, la Cabra o el Dragón está destinado al fracaso.

Las mujeres nacidas en el año del Buey se llevarán muy bien con los hombres Rata, aunque serán ellas las que lleven las riendas del matrimonio. También armonizarán con hombres nacidos en el año de la Liebre, la Serpiente y el Mono. Pero una mujer Buey jamás se ha de casar con un hombre Tigre o Dragón: el Tigre resultará destruido por el Buey, y con el Dragón las luchas por el poder serán interminables.