El Gato

Las personas nacidas en el año del Gato son por lo general seres felices, contentos con su vida y su destino. A menudo son personas de naturaleza tímida y carácter débil, pero suelen atraer el afecto de sus semejantes.
Aunque las personas Gato sean talentosas y a veces ambiciosas, es poco probable que lleguen a ser líderes importantes. Hablan siempre en voz baja y, aunque inclinadas al chisme, lo hacen de modo suave, casi imperceptible.

Quienes nacen en el año del Gato son por lo general amantes de la vida hogareña. Les gusta la comodidad para sí y para los demás. En la casa de un Gato no encontraremos objetos innecesarios o de mero adorno. Allí cada cosa ha de cumplir una función. Nada sobra, pero nada falta.

Seres equilibrados, las personas Gato se preocupan por su formación intelectual y moral. Sin estridencias, sin llamar la atención, son sobre todo personas equilibradas, en paz consigo mismo y con el mundo.

Un Gato puede hablar de cualquier tema: arte, política, deportes. Sobre todo posee información, aunque sus puntos de vista, por lo general, no se apartan demasiado del sentido común y del pensamiento de la época y de su ambiente. Un Gato no sobresale especialmente, aunque sabe ocupar su lugar.

Las personas nacidas bajo el signo del Gato se adaptan a las circunstancias. Raramente se encontrará entre ellas un rebelde. Casi siempre el Gato encuentra el argumento adecuado para conformarse con su suerte, aunque a menudo detrás de su aparente conformidad se esconde una instintiva pereza.

Los nativos del signo Gato aman el arte en todas sus manifestaciones. Sin embargo, no suelen llegar a ser estrellas, sino más bien aficionados talentosos.

Las personas Gato suelen tener éxito en los asuntos económicos, pues son astutas y saben aprovechar las buenas oportunidades. Poseen un instinto natural para detectar los buenos negocios, como si percibieran signos que otras personas no alcanzan a advertir.

Desde el punto de vista psicológico las personas Gato son algo melancólicas y —sobre todo las mujeres— lloran con facilidad. En las reuniones sociales son a veces pedantes, aparentando conocer en profundidad temas que sólo conocen superficialmente. La misma habilidad que tienen los Gatos para los negocios les hace buenas jugadoras, especialmente en aquellos juegos en los que se requiere intuición para captar la psicología de los compañeros (por ejemplo, en el póquer).

El Gato detesta los conflictos. Es muy difícil que acepte el combate abierto y siempre encuentra la manera de escurrir el bulto, por lo general de modo elegante. Quizá más tarde, segura en su hogar, empleará la astucia para maquinar una intriga contra su enemigo.

Las personas nacidas en el año del Gato son excelentes padres y madres. Aman sinceramente a sus hijos y se maravillan de cada uno de sus pequeños progresos. Aunque los Gatos son algo egoístas, frente a sus hijos esta cualidad desaparece, y son capaces de los máximos sacrificios.

Aman la estabilidad y, por lo tanto, escogen profesiones tranquilas, sin sobresaltos. Las personas Gato pueden destacar en cualquier actividad, pero no en aquellas que exijan mucha creatividad. Están especialmente dotadas para las carreras legales, la política y la diplomacia. Son hábiles negociadores y saben adaptarse a las diferentes circunstancias y comprender los puntos de vista de otras personas.

Si bien son usualmente optimistas, los Gatos pueden pasar por períodos de pesimismo y melancolía, en los cuales ven su futuro de un modo negativo. Sin embargo, se trata de etapas pasajeras, motivadas más por ciclos interiores» que por hechos reales.
El Gato es prudente, reflexiona largamente antes de pasar a la acción y huye de los peligros, para los cuales tiene un instinto especial. Estas personas suelen ser de las que sobreviven en los incendios y los naufragios. los Gatos pueden beneficiarse de las revoluciones y los cataclismos sociales, en los cuales no suelen participar sino sólo recoger los beneficios.