El Tigre

signo tigre

Julio Cortázar era del signo Tigre.


Las personas nacidas en el año del Tigre están destinadas a mandar. Son ambiciosas, enérgicas, indomables. Cuando un Tigre aparece en una reunión social, todas las miradas se dirigen inmediatamente hacia él o ella.
Existen dos clases de personas Tigres: las que han logrado dominar sus impulsos violentos, sometiéndolos a la disciplina y a la razón, y las que permanecen en «estado salvaje». Las primeras obtendrán pleno éxito para sí y para quienes les rodean. Las segundas fracasarán estrepitosamente y llevarán a sus allegados al desastre. Esta clase de Tigres a menudo muere de muerte violenta.

Los Tigres son revolucionarios y hombres de acción. Carlos Marx, nacido el 5 de mayo de 1818, fue un típico Tigre. No se desaniman ante los fracasos y los reveses de la fortuna. Avanzan siempre con energía hacia la meta que han escogido.

Así como ha nacido para mandar, el Tigre detesta obedecer. Tampoco le gusta la soledad. El Tigre siempre ha de estar rodeado de gente obediente.

En la mitología de Oriente, el Tigre ocupa el principal papel, conjuntamente con el Dragón. Ambos representan los máximos poderes: el Tigre domina sobre la Tierra, y el Dragón sobre el Cielo. Las marcas negras que lleva en la frente se parecen al signo chino wang, que significa real.

El Tigre y el Dragón también representan las fuerzas yin y yang de la Naturaleza. El Tigre simboliza el yin o fuerza material; el Dragón simboliza el yang o fuerza espiritual. Ambas dominan el mundo. Conforme al I Ching, «el aliento del Tigre crea el viento y el aliento del Dragón crea las nubes; juntos crean la lluvia, que hace fructificar la Tierra y permite alimentar a la humanidad».

Es muy difícil resistirse al magnetismo que ejerce el Tigre sobre quienes le rodean. Tiene una autoridad y un prestigio natural. Cuando el Tigre se consagra a una causa, lo hace hasta la muerte. Es violento, terco y a veces también egoísta. Pero cuando supera estos defectos, el Tigre alcanza su plena realización. Es el rey de los animales.

El Tigre logra su máxima potencia cuando aprende a dominarse a sí mismo. Esta es su más difícil tarea, pues dominar a los demás no le resulta complicado. El Mono fascina al Tigre y a menudo le
causa la muerte. El Buey y el Tigre no hacen una buena combinación.

El Tigre se enfurece ante la indiferencia del Buey y le ataca: pero el Buey también responde con violencia.
Dos Tigres jamán deben unirse, pues sólo conseguirán desgracias e infortunios. Ninguno de los dos querrá someterse al otro y terminarán por reñir, incluso con resultados fatales.

Si usted se encuentra ante un Tigre, trátelo con paciencia y una dosis de indiferencia. Así lo hace el Buey y ésta es la mejor arma ante él. El Tigre no sabe cómo reaccionar ante la resistencia pasiva. Pero fíjese antes si se trata de un Tigre que ha dominado sus impulsos homicidas, pues de lo contrario será mejor huir rápidamente.

El Tigre suele tener muchos amigos, pero cambia de amistades con frecuencia. En el fondo no le importan demasiado las opiniones o los sentimientos de los demás; sólo necesita tener a su alrededor seres a quienes gobernar. En materia de amor, si bien es apasionado, no suele ser constante. A menudo sufre desengaños, aunque se repone rápidamente.