Astrología y Karma

Para comenzar debemos ponernos en guardia frente a la asociación de astrología y karma; pues este principio basado en el estudio de la carta astral bajo el punto de vista del karma se presta a confusión y suscita especulaciones totalmente fuera de lugar. De tal forma, se nos habla de vidas anteriores; pero, la mayoría de veces, observarás que las vidas a las que se alude, que son las nuestras, siempre tienen algo de beneficioso o gratificante. Así, nos enteramos de que en una vida anterior hemos tenido una existencia feliz, brillante u holgada, y como hemos abusado de ciertos dones, poderes, riquezas o privilegios, hemos sido obligados a renacer en la Tierra para redimir nuestras faltas. En este caso, debemos subrayar que en la mentalidad de la gente, y particularmente en la de los que creen en la astrología kármica, las nociones de pecado, deuda que pagar, falta que redimir, son las que prevalecen. Sin embargo, no hay que abordarla desde este punto de vista, ya que corremos el riesgo de deslumbrarnos o dejarnos engañar.

La Astrología, el karma y la carta astral

El pasado tiene algo de mítico y de confortable, por el hecho mismo de permitir que nos evadamos de nuestro presente, aveces demasiado apremiante o inquietante. Actualmente, vuelve el interés por la historia, sobre todo por los relatos y las novelas históricas. Esto tiene una explicación. En la vida cotidiana, feliz o desgraciada, de los hombres y las mujeres del pasado encontramos las raíces y los puntos de referencia —no sólo históricos, sino también morales y espirituales— que habíamos perdido y que, por desgracia, faltan en nuestras sociedades contemporáneas. Ahora bien, en una época en que nunca habíamos sido tantos los habitantes de la Tierra, en unos tiempos en que existe un verdadero problema de supervivencia para la humanidad y para la realización del individuo -el cual se siente más o menos, y a pesar de él, ahogado entre la masa de millones y millones de seres humanos que pueblan nuestro planeta-, ¿cómo podríamos encontrar soluciones, nuevos valores, nuevas referencias sin mirar hacia nuestro pasado, hacia nuestra historia, hacia la vida de estas mujeres y hombres, nuestros antepasados que, en el fondo, tenían las mismas preocupaciones que nosotros, a otra escala y en otro tiempo? Necesitamos, pues, mirar hacia el pasado para extraer lecciones de él, experiencias humanas. De ahí a imaginar que nosotros hemos sido tal o cual per-sonaje, identificándonos con él, sólo existe un paso, que el mal uso de la astrología kármica, mal interpretada o utilizada con fines comerciales, nos ayudará a dar.
Pero la astrología kármica no es eso. Cuando estudiamos una carta astral bajo el punto de vista de tales principios, hay que desprenderse de todas esas nociones de pecado, faltas y errores cometidos en un ayer hipotético; no hay que creer que una alma reencarnada está aquí para pagar y redimir.
Pues, si lleváramos este razonamiento hasta el extremo, llegaríamos a la conclusión de que todos los seres humanos presentes hoy en día en la Tierra son culpables de algo. Tu carta astral nunca te va a permitir que sepas quién eras físicamente en una vida anterior, si es que hubo alguna. En cambio, si quieres comprender y saber mejor, quién y cómo eres actualmente, cuáles son tus buenos y malos reflejos en el comportamiento, cuál es tu experiencia, cuáles tus dones y tus ventajas, pero también tus carencias, defectos, debilidades, cómo puedes comportarte contigo mismo para explotar los primeros sin tener que sufrir los segundos, entonces todo lo encontrarás escrito en tu carta astral. De esta forma, los principios de la astrología kármica, adaptados al estudio y a la interpretación de la carta astral, podrán ayudarte.

Los dos grandes principios de la astrología kármica

En efecto, para hacer un buen uso de la astrología kármica, hay que poner su técnica y sus elementos de investigación al servicio de la interpretación de la carta astral.
Estos dos grandes principios se basan, por un lado, en las posiciones de los Nodos lunares norte y sur en la carta astral -su situación en los signos, en las Casas y los eventuales aspectos que forman con otros astros o puntos ficticios- y, por otro lado, en las posiciones de los astros retrógrados, es decir, aquéllos de los que se tiene la impresión que retroceden en el zodíaco durante ciertos períodos del año. Por último, hay que entender el karma en el verdadero sentido de esta palabra sánscrita, que significa literalmente «acto».
Ahora bien, según los hinduistas, obviamente, el karma es la consecuencia de lo que ellos llaman Samskára. Con este término definen el conjunto de impresiones, tendencias, gustos, expresiones y potencialidades de todo tipo, que contiene la personalidad de un ser desde el día de su nacimiento, es decir, lo que guía sus gustos, actitudes, comportamientos, pensamientos, deseos, motivaciones y actos de su vida actual y futura, conjunto que tendría ramificaciones u orígenes en eventuales vidas anteriores o encarnaciones del pasado. Hablamos de modo potencial, pues se trata de creencias específicas, inherentes a la religión hinduista, la cual implica, evidentemente, una filosofía de vida particular y un punto de vista de la carta astral totalmente orientado.
De tal manera, los astrólogos occidentales que han tomado este campo de investigación de la astrología india a veces creen positivo interpretar el karma como un valor absoluto en la carta astral. Sin embargo, para evitar toda confusión y especulación errónea a partir de este campo de investigación, es más
sensato revelar y retener como complementarias las informaciones que pueda aportarnos al estudiar e interpretar una carta.
De la astrología kármica, por tanto, nos conformamos con conservar los elementos que revelan lo que contiene el Samskára, los cuales resumiremos en un concepto: éstos integran el conjunto de cualidades -en el sentido de lo que «califica»- buenas y malas de un ser, las cuales son la causa de los reflejos del comportamiento; o, en otras palabras, hace referencia a las ventajas y defectos personales de un ser, los cuales dependen tanto de él y de sus actos, como de los demás y de las circunstancias. Se trata, pues, de las bases de la personalidad de un individuo -que sólo le pertenecen, revelan y dependen de él-, de la materia prima sobre la que es posible trabajar para mejorar y enriquecer y, al hacerlo, evolucionar y realizarse.
A menudo se manifiesta a través de una ambivalencia fundamental, sobre la cual reposa la estructura de la personalidad. Esta le permite afirmar la diferencia, la originalidad y la singularidad en la expresión de su destino y de su libre albedrío, legibles en su carta astral. Tal es la riqueza de informaciones que podemos obtener si utilizamos los principios de la astrología kármica.