El ascendente, nuestro “otro yo”

Si bien somos en nuestro interior de cierta manera y similar a la de otro signo, el Ascendente determina la forma en que nos movemos, la manera de exteriorizar lo que somos, nuestro carácter, gustos, por lo que se lo relaciona directamente con el ser social.
Nos dice cómo actuamos y de qué forma nos relacionamos con las demás personas, o qué tipo de energía nos moviliza.
Además, el Ascendente habla de lo que viviremos como destino en la vida, qué tipo de experiencias tendremos o si las generaremos nosotros mismos, o si aparecerán como acontecimientos desde el exterior.
Lo fundamental es recordar que el Ascendente supone una energía que tenemos que transitar y vivir, nuestro camino de aprendizaje.
A un signo, pertenecemos o somos, al Ascendente, lo trabajamos y desarrollamos a lo largo de nuestra existencia.

¿Por qué dos personas del mismo signo pueden ser tan distintas?