El sol y el ascendente en los signos

Se dice a menudo que el ascendente ocupa un sitio preponderante en relación con el Sol, el cual, recordémoslo, determina el signo natal. Se dice también que, con la edad, las características reveladas por la posición del ascendente en la carta astral se acentúan en detrimento de las indicadas por la situación del Sol y por lo tanto del signo natal.
Todo esto es falso. En realidad, y en resumen, hemos de considerar que el Sol representa el ser, y el ascendente su apariencia.
Que seamos más sensibles a nuestra apariencia que a nuestro ser, durante nuestra juventud, es comprensible. Por otra parte, vivimos en un mundo en el que las exigencias de la vida social nos conducen a otorgar un lugar importante a nuestra apariencia. Sin embargo, si la apariencia es una manifestación y una expresión del ser, el sentido inverso resulta falso.
Es más: con la edad, y principalmente en la edad madura, el ser se trasluce cada vez más, y la apariencia es tan sólo una emanación del ser. En todo caso, sería lamentable que no fuera así.

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