El Sol

Es el movimiento del Sol en el interior del zodíaco lo que, de grado en grado, a lo largo de los días y del año, nos informa sobre su posición en un signo astrológico u otro, en el instante preciso en que el niño, tomado su primer aliento, grita por vez primera. En efecto, la posición exacta del Sol en el interior del zodíaco indica el signo natal. Es la razón por la cual decimos: He nacido bajo tal signo del zodíaco. Si, por ejemplo, alguien dice: «Nací bajo el signo de Géminis», esto significa que en el instante de su nacimiento, el Sol transitaba por el signo de Géminis y que se encontraba en uno de los 30 grados de este signo. Cuando el Sol transita por uno de los 12 signos del zodíaco, alumbra. Este alumbramiento revela y evidencia las cualidades del signo en cuestión. Son las que se manifiestan y se expresan espontáneamente en este período del año.

El Sol en la carta Astral

En la carta astral, el Sol revela la expresión de la voluntad instintiva del individuo, es decir, lo que quiere espontáneamente y sin reflexionar. El signo astral en el cual se sitúa el Sol informa sobre las afinidades y los rechazos que el nativo siente en principio. La casa en la cual está ubicado indica en qué sector, campo específico y entorno social aspira a expresarse y a realizarse la voluntad instintiva del individuo.
Los aspectos eventuales que forma con otros planetas en la distribución de un mapa celeste pueden reforzar o contrariar la expresión de dicha voluntad instintiva.
Sin embargo, el hecho de que el Sol se sitúe forzosamente en uno de los 12 signos del zodíaco, y que lo alumbre en el momento del nacimiento de un ser, no implica que la persona en cuestión posea de manera innata todas las cualidades inherentes a este signo. Sin lugar a dudas, puede adquirirlas, integrarlas en su personalidad y explotarlas más fácilmente que otros. Su voluntad instintiva obrará en este sentido. Pero aún le hace falta el aprendizaje,
experimentarlo y someterse a ella, para poder expresarla. Por otra parte, si el astrólogo considera que el Sol está fijo en el zodíaco en el momento del nacimiento de un individuo, en realidad no es así. De hecho, a lo largo del año zodiacal, el Sol prosigue su carrera en el zodíaco, alumbrando todos los sectores, todas las zonas del mapa celeste. A lo largo de los años, vuelve a pasar regularmente por cada uno de los elementos inscritos en la carta astral.
Es lo que llamamos el tránsito del sol, que articula el ritmo de la maduración de la personalidad. En efecto, el principio del Sol es el de agrupar todos los componentes de la personalidad para unificarlos. Cada año, en una fecha determinada, el Sol se ubica de nuevo en el lugar exacto donde estaba situado en el instante del nacimiento. El astrólogo considera este retorno del Sol a su punto de partida como una especie de renacimiento para el individuo, que da entonces comienzo a un nuevo ciclo anual, llamado ciclo solar o año solar. Por lo tanto, el Sol reúne y sintetiza todas las cualidades del ser, todos los componentes de su personalidad. Las perspectivas de su realización personal están reveladas por su situación en el zodíaco dentro de la carta astral.

Identidad astrtológica del Sol

El Sol es la expresión de la voluntad instintiva del individuo, el ser realizado. En la carta astral, el Sol indica a menudo la presencia de un hombre, de un padre, de un marido, de un amante, de una influencia masculina que el individuo ejercerá o experimentará. En la carta astral de una mujer, la ubicación del Sol informa sobre la naturaleza de su parte de masculinidad —no de virilidad, revelada por la presencia de Marte, como se verá más adelante-, es decir, la expresión y la fuerza de su voluntad de independencia y de realización personal. El Sol está en analogía con el cerebro, el corazón, el plexo, la columna vertebral y el sistema cardiovascular.

Identidad astronómica del Sol

El Sol gira sobre sí mismo en veinticinco días, aproximadamente. Es una estrella, la más cercana a la Tierra. Su temperatura en la superficie se calcula en torno a 5.512 °C. La distancia entre el Sol y la Tierra es de 147 millones de kilómetros en el perihelio (el punto más próximo) de la Tierra y está a 151 millones del afelio (punto en que la órbita terrestre dista más del Sol). La fotosfera es la capa que percibimos a simple vista. La cromosfera es una esfera de color en torno a la fotosfera, únicamente visible cuando hay eclipses solares, y sobre la cual se manifiestan protuberancias eruptivas parecidas a lenguas de fuego. La corona solar forma la parte más externa del astro rey. Las manchas solares resultan de la perturbación de la fotosfera. Ponen en evidencia la actividad solar. Esta actividad tiene una duración de cerca de cien días y se produce según un ciclo que oscila entre siete y quince años.