Mercurio

Aprehender, aprender, comprender, comprehender (que significan «captar por el espíritu») y todos los derivados del verbo «prender» se manifiestan con Mercurio, el Inteligente. La mano y el cerebro se encuentran en estrecha relación. El hecho de tomar, prender, un objeto, un elemento del mundo exterior, con la mano constituye un acto de posesión.
Como veremos, en astrología, esta toma de posesión del mundo exterior y de su entorno natural está representada por la Casa II, asociada con el signo de Tauro y su regente, Venus. La etapa siguiente, o sea la Casa III, que está en asociación con el signo de Géminis y su regente Mercurio, consiste en distinguir un objeto o un elemento del mundo exterior de los otros objetos o elementos de los que forma parte; para poder reconocerlo y establecer una relación con él. De este modo, el hombre le ha atribuido un nombre, un símbolo y una familia de símbolos con los cuales se relaciona, para poder encontrar el mundo exterior. Por ejemplo, el fruto es un término general para designar productos de la tierra y de los árboles. Pero un fruto es también una cereza, un albaricoque, una fresa, una manzana, etc… Al nombrar cada uno de los elementos que, juntos, configuran el mundo exterior, el hombre definió unos límites indispensables que le permitieron encontrar su sitio y su identidad. Puede actuar de este modo gracias a las cualidades reveladas por Mercurio.

Mercurio en la Carta Astral

Mercurio indica la naturaleza y la expresión de la inteligencia del individuo, la actividad cerebral, la aprehensión del mundo exterior, la forma de relacionarse con los demás. Actúa sobre el cerebro, así como Venus actúa sobre el corazón, como veremos más adelante. Mercurio es el espíritu (del latín spiritus, que significa soplo, aire, pero también respiración, inspiración, espiración y en algunos casos, expiración). Tener espíritu es estar vivo; y no tenerlo es morir. Mercurio está asociado con la mano, la agilidad manual, la destreza. La mano crea y manipula el instrumento. Cualquier trabajo manual es una prueba de inteligencia. Respecto a esto, es importante subrayar que el intelecto, la herramienta de los intelectuales, es un producto y un componente de la inteligencia, nacida del espíritu; como las funciones del sueño y de la imaginación; aunque las del ensueño están reveladas por la Luna. Hermes-Mercurio era el intermediario entre los dioses y los hombres. Establecía una relación, una comunicación, unos contactos, unos intercambios entre ambos. Intermediario, mediador, médium y remedio son palabras que tienen una raíz común. El caduceo, emblema de Hermes-Mercurio, es el símbolo de los médicos y del comercio. De Mercurius (Mercurio) procede también mercatus (comercio, tráfico), mercari (comprar, mercar) y mercator (mercader).

Identidad astrológica de mercurio

Mercurio nos informa sobre la naturaleza de la mente de un individuo, sobre la expresión de su inteligencia, su pensamiento, que es la manifestación de sus facultades mentales. Nos revela asimismo sus cualidades de comprehensión, de asimilación, de reflexión, de deducción, de imaginación y de adaptación a los demás, a las circunstancias y al mundo exterior. Mercurio es el hermano, el primo, el amigo y, en general, el otro, el interlocutor o el doble, el ser con el cual uno se identifica o del cual se distingue; es también el tipo de relación que establecemos con dicha persona. En la evolución de un ser, así como la Luna representa la infancia, Mercurio representa la adolescencia; es decir, la manera en que un individuo ha vivido, vive o vivirá su adolescencia, qué adolescente ha sido, es o será, según el momento del estudio de la carta astral. La palabra, la escritura, la lectura, las artes gráficas, el comercio, la medicina, los juegos son los campos de expresión natural de Mercurio.
El signo de Mercurio se asocia con la laringe, los pulmones, los bronquios, las funciones respiratorias, los sistemas nerviosos central y autónomo, la mano y la glándula tiroides.

Identidad astronómica de Mercurio

Es el planeta de nuestro sistema más cercano al Sol. Su superficie, cubierta de cráteres meteoiiticos, presenta muchos puntos en común con la de la Luna. Mercurio gira alrededor de sí mismo en poco menos de 59 días (58 días, 15 horas y 38 minutos, exactamente) y alrededor del Sol en 88 días, a una distancia calculada entre 46 millones de kilómetros, aproximadamente, cuando está más cerca, y más de 69 millones de kilómetros, cuando está más alejado.
Su atmósfera es muy tenue. Su temperatura en la superficie es muy variable, según se mida en su cara iluminada por el Sol (hasta 425 °C) o bien en su cara oscura (-170 °C).