Neptuno

Al igual que Urano, Neptuno aporta informaciones complementarias a los dos signos astrológicos que regenta secundariamente con Júpiter: Sagitario y Piscis. Raramente destaca el papel de Neptuno en Sagitario, mientras que se le atribuye con normalidad un lugar preferente en el signo Piscis, del que se convierte en regente principal. En realidad, en Sagitario, el aspecto expansivo, generoso, optimista y todo lo que une a este signo con el mundo material son cualidades del dominio de Júpiter. Pero su tendencia a la aventura, la exploración y sus aspiraciones espirituales provienen del universo neptuniano. Asimismo, las cualidades intuitivas y perceptivas, el gusto por la universalidad que a menudo poseen los nativos de Piscis, son características propias de Neptuno. Mientras que su necesidad de confort y disfrute, a veces exacerbado por la presencia de Neptuno, proviene de Júpiter. Así, nos enfrentamos a dos astros que implican una expansión (Júpiter) y una dilatación (Neptuno). A partir de ahí, podemos decir que los dos signos regidos por estos astros son los más generosos, pero también pueden ser los más excesivos.

Neptuno en la Carta Astral

Neptuno se considera el transformador del zodíaco. Su posición en una carta astral nos informa de la capacidad de transformación de un ser, es decir, de su capacidad de adaptarse a las circunstancias, de cambiar con ellas, de cambiar él mismo, de evolucionar. Neptuno concede cualidades morales, psíquicas y espirituales excepcionales. No sería falso decir que su situación en una carta astral nos informa de un espíritu superior del individuo y de su voluntad, demostrada o no, de explotarla.
Permite saber en qué sector se asentará este espíritu superior para incitar al ser a transformarse y evolucionar. Las fuerzas interiores y sutiles que revela Neptuno dan la oportunidad al individuo de sintetizar intuitivamente todas sus cualidades, amalgamar todos los componentes de su personalidad para crear en él, o alrededor de él, algo nuevo. Subrayemos además que la presencia de Urano, Neptuno y Plutón en una carta astral, aparte de revelar las características profundas del individuo, informa también de su receptividad y resistencia a las corrientes colectivas. Así, a partir de los elementos indicados por Neptuno, vemos cómo un ser entra en relación con los movimientos de su alma, si es o no consciente de ello, y cómo se sitúa en relación a las corrientes de pensamiento, creencias, sentimientos y emociones que lo rodean.

Identidad astrológica de Neptuno

Neptuno rige la inspiración, las aspiraciones superiores del espíritu, las capacidades de percepción que se manifiestan gracias a una síntesis y un dominio, a menudo inconsciente, de los cinco sentidos.
Las cualidades propias de Neptuno revelan que existe en nosotros una conciencia más profunda de los seres y las cosas que nos rodean, que podemos utilizar para transformarnos verdaderamente a medida que todo cambia y evoluciona a nuestro alrededor. En una carta astral, estas cualidades deben estudiarse con mucha atención.
En efecto, sus manifestaciones en la vida material son muy sutiles, a veces inefables, y a menudo están lejos de nuestras preocupaciones materiales y racionales.
Prever, anticipar, conocer intuitivamente el final desde el principio, comprender el sentido profundo de las circunstancias y los acontecimientos, tener una conciencia clara del paso del tiempo y el ciclo de las metamorfosis, son del dominio de Neptuno. Neptuno se asocia al comportamiento linfático sanguíneo, los pies y las venas. Finalmente, subrayemos valiéndonos de una imagen musical que Neptuno puede considerarse la octava superior de Mercurio, en el sentido de que informa sobre las cualidades de la mente superior de un ser.

Identidad astronómica de Neptuno

Neptuno es el octavo planeta del sistema solar, situado entre Urano y PIu-tón, a 5.504 millones de kilómetros del Sol aproximadamente. Fue observado por primera vez por el astrónomo alemán Johann Gottfried Galle, el 23 de septiembre de 1846. Un día en Neptuno equivale aló horas de nuestro tiempo terrestre, mientras que su período de rotación sideral tiene una duración de 164 años y 280 días. Su temperatura máxima en la capa de hidrógeno y metano que cubre su atmósfera, observable desde la Tierra, parece ser de -218 °C. Según los últimos estudios realizados, Neptuno tendría muchas semejanzas con Júpiter.