El hombre Cáncer

El hombre Cáncer es como un niño que se transformó en adolescente: flota entre la infancia y la madurez. Por eso tiene sobresaltos por las noches y estados de ánimo contradictorios que tanto confunden a su entorno. Se da cuenta que, si se vuelve adulto del todo, sufrirá desilusiones. Está muy unido a la protección de su madre. A veces se esconde o se pone de malhumor, imaginando que nadie lo quiere. Ya sabe lo que son las pérdidas, porque su familia cambió de residencia, sus amigos de la infancia se han mudado o ha perdido a un ser querido. Por eso, se aferra a lo único que pueden confiar: el ayer.
Si al hombre de Cáncer no se lo trata con ternura, desarrolla un caparazón permanente, duro y protector para defenderse. Sus cualidades son la imaginación, la tenacidad, la ternura, la sensibilidad, la solicitud y la cautela. Sus defectos son la mezquindad, la irritabilidad, la melancolía, la avaricia, la cobardía y el comportamiento posesivo y taciturno. Su necesidad de amor es tan grande que debe encubrir sus lágrimas de aflicción con la simulación de la risa.
El hombre Cáncer vive perseguido por alcanzar la seguridad económica porque teme quedarse indigente en el futuro, pero lo teme de una manera terrorífica. Vive pendiente de lo que le enseñaron sus padres y de lo que pensará de él la sociedad, si no cumple estrictamente con lo que la tradición establece en cuanto a casamiento, hijos, trabajo, deberes, derechos y todo lo demás. La sacrosanta vida hogareña está arraigada en él, aunque lo disimule, y se haga el actualizado.
Se emociona con extrema facilidad, y a pesar de su aspecto varonil y algo autoritario, le encanta cocinar, cuidar la casa para que siempre parezca ordenada y corretear por la playa recogiendo los maderos que trae la marea. La influencia de la Luna en su personalidad aparece como categórica. Le gusta la buena mesa y los ingresos suplementarios; por lo tanto, siempre encuentra la manera de acrecentar su capital, aun en situaciones de crisis. Los manjares fabulosos y abundantes los considera un derecho natural. Se conmueve si alguien pasa hambre, especialmente porque piensa que a él mismo podría ocurrirle.
Un Cáncer siempre quiere ayudar a las masas hambrientas. Mostrarse enfurruñado por varios días lo puede volver molesto porque crea tensión, pero cuando se le pasa, duplica su amabilidad. Pero insisto: el dinero ocupa el primer lugar en las prioridades de este hombre. Algunos son decididamente avaros o se sienten felices si pueden sacar ventaja de una situación, entradas gratis para el cine o el teatro, por ejemplo, que no los obliga a poner la mano en el bolsillo. Es absolutamente ingenioso para ocultar la verdadera cifra de su cuenta bancaria o de su patrimonio y prefiere jugarla de pobre. A la mujer que comparta su vida, le convendrá mantener una cuenta bancaria independiente de la suya, para evitar complicaciones, y no molestarlo pidiéndole que le confiese el verdadero capital que posee.
Pueden guardar el secreto de dónde y cuánto tienen toda una vida, sin sentirse culpables. Desde el punto de vista sexual, el hombre Cáncer tiene el hábito de alcanzar el objetivo deseado, digamos, a la mujer amada, alejándose primero hacia atrás y después hacia un costado, lo que confunde a la más avispada. Para colmo, todo lo hace con absoluta indiferencia, hasta que de pronto arremete hacia delante. Con él, una mujer casi siempre tendrá que tomar la iniciativa, aunque desfallezca de amor por ella. Lo deprimen los rechazos. En el acto amoroso, necesita más afecto que erotismo. También es tímido y astuto. Verifica, con frecuencia, si lo siguen amando.