Hombre Cáncer Mujer Sagitario

¿Cómo son las relaciones de pareja entre una mujer Sagitario y un hombre Cáncer?

Es probable que, antes de conocerlo, la fe y el idealismo que te brinda Júpiter, tu planeta regente, hayan sido quebrantados por hombres que te trataron con distancia e, incluso, hasta con crueldad. Y justo en el momento en que decidiste quedarte soltera o esperar la llegada de un jeque árabe que al menos te brinde los beneficios del dinero, aparece tu hombre Cáncer. Le notaste un aire peculiar y esa mirada que parece un beso capaz de enterrar todos tus pesares. Percibiste que era un hombre que te podía amar toda la vida y eso halagaba tu condición de mujer. A su lado comenzaste a sentirte más segura, por esa sensación íntima de que te resguardaría de todos los peligros. Lo notaste algo cuidadoso con el dinero, pero capaz de regalarte un perro ovejero inglés de pura raza cuando se enteró que te gustaban, para lo cual renunció a comprarse una cámara fotográfica, tal como lo tenía planeado.
El conflicto aparecerá cuando a él se le ocurra compararte, por ejemplo, con su madre, la mejor de todas las mujeres, o cuando te defina como gastadora o te acuse de hablar mucho y escuchar poco, por darte algunos ejemplos. Como Júpiter influye para que lo agrandes todo, perderás los estribos. Entonces dirás algo filoso y cortante que herirá profundamente los sentimientos hipersensibles de este hombre. Te responderá violentamente y tú volverás a desafiarlo disparando flechas de veracidad lacerante. Allí él entrará en uno de sus largos silencios, replegado dentro de sí mismo en un lugar donde, sin duda, no podrás seguirlo. Allí deberás salir a caminar sola por un parque y proyectarte, desde el punto de vista astral, hasta el estado en que se hallaban las cosas antes de que estallara la discusión. Recordar la fascinación que te produjo su protección y su humor. Al regresar dile directamente que lamentas haberle gritado y ser tan desconsiderada. Lo tomarás de la mano y ya, en tu casa, le prepararás una fuente de zapallitos rellenos, siguiendo la receta de su madre.
Se reconciliarán haciendo el amor. Tus deseos de dama Arquero son más fogosos y apasionados que los de él, pero esto lo estimulará y le recordará que, en realidad, es el conductor del carro que conduce al placer, una vez que desataste sus instintos. Su elemento Agua, te atraerá a sus abismos al abrazarte fuertemente, en una caída deliciosa que te permitirá conocer el sosiego de sus territorios inexplorados, guiada siempre por la lentitud y delicadeza con que aborda la necesidad recíproca y urgente que ambos tienen de fusionarse. El Fuego, que eres tú, estimula y emociona con su atisbo de explosión. El agua apacigua y refresca… perdurando. Debes aprender a unir, aunque te parezca imposible, tu elemento Fuego con su elemento Agua, lo que sólo se logra con un gran amor. El valorará de ti, la franqueza y el coraje y tú, su mano cautelosa que te aparta de los pozos profundos en los que solías caer apenas te distraías, ya fueran parejas inadecuadas, planes imposibles o gestos de solidaridad que te dejaban en la ruina económica. Lo que ambos tienen en común y consiguen al unirse, es la necesidad de contar con la garantía de que hay otra persona que los amará tal como son. Lo demás, no importa.