El carácter de Capricornio

Capricornio es el último de los signos cardinales, y también el último de la triplicidad de la Tierra y el primero de la trinidad servidora.
En éste, el décimo signo, está contenido el número perfecto, y todos los atributos del hombre perfecto se pueden hallar en este signo, que en pocas palabras se puede definir en la expresión: Quienquiera que sea el jefe entre vosotros, que sea vuestro servidor. El símbolo representa una alta montaña en cuya ladera puede verse una cabra que asciende firmemente hacia la cumbre. Pero hay muchos símbolos que podrían emplearse para representar el maravilloso poder que está oculto en este signo, el más fuerte de todos. Si seguimos al Sol en su recorrido desde el primer punto de Aries (primavera en el hemisferio norte) hasta Capricornio (invierno) y consideramos el despliegue gradual de las fuerzas vitales hasta alcanzar su madurez, veremos en Capricornio la consumación prácticamente perfecta del carácter.
Cuando están individualizados, los Capricornio son imparciales, justos y exactos, intentan ser precisos y constantes, y llevan a cabo todas las cosas mediante un esfuerzo persistente, industrioso y perseverante. Son asiduos, arduos y cuidadosos; celosos y diligentes, resisten siempre con paciente serenidad y con voluntad, y con una profunda actitud reflexiva.
Parecen haber llevado a la perfección la economía de Cáncer, y saben ser austeros y prósperos sin llegar a la mezquindad. Cuando están plenamente individualizados son muy contemplativos, reservados y profundos. Siempre son personas independientes, dotadas de calma, confianza en sí mismas y de fuerte determinación, y cuando se dedican a sus más altos ideales, son los verdaderos servidores de la Humanidad. Cuando no están despiertos, sin embargo, ven en el lado personal de su naturaleza y pasan al extremo opuesto de todas estas virtudes. Siempre son más o menos conscientes de sí mismos, y parece que conozcan el estado de conciencia en que se hallan, con mayor facilidad que los nacidos en los otros signos. Cuando viven en el lado personal son melancólicos, dubitativos y escépticos, y tienden a la indiferencia y la perversidad; cuando actúan en los niveles inferiores se quejan constantemente y expresan su naturaleza pesada, perezosa, fría y distante, y su desazón y congoja los arrastra a una oscuridad que resulta dolorosa para ellos mismos y para todos los que estén vinculados con ellos. Cuando son muy atrasados en su desarrollo, se vuelven miserables, avaros, traicioneros y deshonestos. Los individuos de Capricornio son capaces de alcanzar grandes alturas, puesto que poseen ambición y perseverancia, y con su aplicada atención a los detalles y sus métodos austeros y económicos, son capaces de construir en los casos en que otros sueñan con hacer. Aprovechan al máximo todas sus oportunidades y, como sólo dependen de sí mismos, consiguen sus fines. Con su concepción práctica de las cosas saben producir en forma concreta el ideal que está en sus mentes, porque parecería como si todos los ideales concebidos en el signo precedente se convirtieran en hermosos cristales de verdad en Capricornio.

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