Hombre Capricornio Mujer Acuario

¿Cómo son las relaciones de pareja entre una mujer Acuario y un hombre Capricornio?

Todo irá sobre rieles con este hombre, hasta que sueltes una frase humillante delante de sus amigos o de su sacrosanta familia, o se te ocurra cambiar de planes repentinamente. Comenzará por ponerse nervioso, algo poco común en él, y esperará el momento de aclararte fríamente cuál es el lugar que, como mujer y pareja de él, te corresponde. Lo primero que debes aprender es a respetar a su familia tanto como a la tuya propia, sea bondadosa o malvada. Sólo él, de vez en cuando, señalará algún defecto de los suyos, pero nadie más “debe” hacerlo. Desde ya, que la misma devoción sentirá por tu persona y por los hijos que tendrán en el futuro. Los une el interés recíproco por el dinero y la abnegación.
Te admirará, en secreto, porque siente que te atreves y te arriesgas, sin dejar de ser auténtica, cualidad que en él está asfixiada por su exacerbada reserva. Demostrarás el talento que te brinda Urano para hacer congeniar los puntos incompatibles que poseen, haciendo uso de tu seducción y de cierta actitud un poco confusa y sutil, al menos superficialmente. Al estar tan fascinada por este hombre, cambiarás para adaptarte al molde que te impone, pero aun así, con tu particular dulzura, lograrás manejarlo sin que lo perciba. A este hombre le costará comprender que renunciaste a tus hábitos mundanos por un precio que te parece muy alto. Aunque de pronto, te anotarás en un curso de música, de danza o de teatro y él no te lo reprochará directamente porque está convencido de tu integridad, a pesar de que le disgusta que te apartes de lo establecido.
De a poco, comprenderá que te importa ceñirte a tus propias reglas y no a las de la sociedad, y que eso no disminuye para nada tu honestidad. El hombre Capricornio mira con el ceño fruncido a las mujeres que insisten en desarrollarse profesionalmente y sólo permite que su esposa trabaje en la empresa familiar. En el fondo, te gustan sus ideas anticuadas y sabes que te enamoraste tanto porque podías confiar con que lo encontrarías casi siempre en el mismo lugar, a diferencia de tu experiencia con otros hombres “imprevisibles”.
Tu espíritu buscó a menudo la estabilidad y es lo que te permite explicarte por qué prefieres sacrificar hasta una vocación con tal de conservarlo. Las peleas aparecerán por personas a las que tú toleras demasiado, mientras él se mantiene implacable. A la hora de debatir, la que llevará la voz de mando serás tú, porque sabes persuadir.
Lo diviertes y confundes, con naturalidad, sin exigir, limitándote a sugerir lo que te parece conveniente. Pero deja que los demás piensen que él es siempre el dueño de la situación. Se mostrará paciente, dulce y te enseñará a disfrutar de un amor que los llevará al paroxismo, lo cual no será difícil, porque eres naturalmente receptiva y tolerante.
Con el tiempo pueden llegar a parecerse, pero es porque aprendieron lo mejor el uno del otro, y la relación se potencia armónicamente. De vez en cuando, debes ganarle al ácido Saturno que tanto le influye, y escaparte con él a la playa, a retozar como chiquillos y a hacer el amor bajo la luz de la luna.