El carácter de Escorpio

Escorpio es el tercero de los signos fijos y el segundo de la triplicidad del agua, y también el segundo de la trinidad reproductora. Su símbolo es el escorpión, cuyo rasgo más prominente es el aguijón. Evolucionando a través de este signo se encuentran todos los caracteres, desde los más bajos y degradados hasta los más elevados y exaltados, porque parece que hay mayor cabida en este signo a los extremos de carácter que en cualquier otro. El carácter de Escorpio es decidido e inconfundible, y raramente o nunca vacilante o débil. Parece como si en este signo evolucionaran dos tipos, el bueno y el malo. Este es el octavo signo del zodíaco y señala la octava superior, como si dijéramos, después de haberse inclinado la balanza. Parecería como si los peores productos de Escorpio fuesen los fracasos de los siete signos precedentes, mientras que los individuos fuertemente individualizados serían aquellos que han conseguido aprender los misterios ‘de este signo. Es imprescindible extraer el aguijón del escorpión antes de que se pueda lograr con éxito un verdadero progreso a través de los demás signos. Cuando llevan una vida puramente personal, viviendo exclusivamente para sí mismos, los tipos humanos de Escorpio son seres intransigentes y exigentes, y su carácter vindicativo y su tendencia a buscar los errores de los demás pueden tomar proporciones anormales. La ignorancia y la lujuria señalan el carácter de la naturaleza del Escorpio que no ha logrado desarrollarse.
Este signo gobierna el sistema genital, y cuando se diseminan y derrochan las fuerzas vitales mediante excesos sexuales estos caracteres se vuelven en demonios que siembran el mal a su alrededor, sin tener en cuenta el sufrimiento que ocasionan a los demás. Cuando son malos, son inequívocamente malos, y con la exhaustividad que caracteriza a los signos fijos se lanzan al pecado con un deleite que no es posible encontrar en los nacidos bajo otros signos; sin embargo, cuando se regeneran y adquieren plena conciencia de sí mismos llegan a grandes alturas, y la fuerza generadora que hay dentro de ellos y el “mal” que abunda en ellos, se convierten en facultades psíquicas que los dotan de una peculiar penetración, llegan a ser los auténticos místicos y cuya naciente visión capta rápidamente las futuras posibilidades que aguardan al alma. Dotados de lo que se denomina sexto sentido o clarividencia, se dedican al ocultismo con un celo y un empeño que no puede igualarse.
Las personas que se han individualizado en Escorpio son notables por su lucidez de juicio; saben criticar con perfección e imparcialidad, y emitir su juicio de manera decisiva y clara; son muy ágiles de pensamiento y ven inmediatamente el propósito y significado de las cosas que están juzgando. Cuando están despiertos no hay mejores tipos humanos que los nacidos bajo este signo, porque entonces es cuando comprenden lo que pueden llegar a ser; cuando no están despiertos no obstante, critican por el placer de criticar, y se convierten en personas muy exigentes e indeseables.

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