Hombre Géminis Mujer Capricornio

Aparece como inevitable que la mujer Capricornio actúe como si tuviera mucho más edad que la que tiene y el hombre Géminis adopte conductas de chiquillo. El peligro está en que a Capricornio lo rige el viejo Saturno, que es francamente masculino y a Géminis, el taimado Mercurio, gran simulador, con inclinación a engañar. Por lo tanto, aparecerán problemas. El te acusará de insensible y tú de inmaduro. Necesitas pisar tierra firme para mostrarte afectuosa, leal y repleta de humor y sientes que las arenas movedizas de este hombre pueden devorarte. El puede ser sincero más allá de lo que tú misma te imaginas, siempre que le concedan la libertad de expresión, no lo acosen con desconfianzas y menos aún, con reproches. Siente que tú puedes devorarle la cabeza, mientras le estás jurando su amor. Aunque él es rápido y sagaz con el dinero, tú tienes la virtud de gastarlo con prudencia. En razón de estas oposiciones naturales, es posible que su relación sexual no sea siempre un volcán en erupción. Los dejará satisfechos en cuanto al amor físico, un encuentro afectuoso y reconfortante, no devorador. Aun en la intimidad, él necesita sentirse independiente. Y tú también. Hay una atracción física hacia ti que no puede explicarse, tal vez, porque representas para él, un misterio sexual.
Puede ser una experiencia maravillosa que él visite tu mundo de chica Cabra, sereno, tradicional, sensato y que tú hagas una excursión en el de él, bullente de actividad, creación, curiosidad. Pero evitando comentar los defectos, para señalar las virtudes y hasta el exotismo. Cuando tú te sientas decepcionada, darás la vuelta y te irás sin demostrar el intenso dolor que sientes. El llorará por no saber conservar a la mujer que le interesaba. Al otro día te buscará con una disculpa, tratando con más ternura a tu corazón.
Cuando viajen, él será más feliz que tú, aunque con el tiempo le tomarás el gusto a los paseos más o menos alejados, siempre que te aseguren el regreso a casa. Te gusta sentarte al lado de la chimenea, antes que llevar una vida de gitana. Al hombre Géminis también, hasta que lo atacan sus ansias trashumantes y, sin aviso previo, viaja hacia una ciudad vecina, en la que puede perderse y a la vez reencontrarse consigo mismo. Tú serás la encargada de edificar un amor suficientemente vigoroso como para resistir los terremotos esporádicos de las desavenencias.
Tienes carácter, decisión y estímulo para hacerlo. No olvides que este hombre suele ser muy locuaz, pero su cháchara tapa sus verdaderos sentimientos. Además, es escéptico: piensa que la gente nunca creería la verdad desnuda. Encontrarás en él toques de personalidades para todos los gustos.
Te costará aceptar que su verdad tenga siempre dos caras, porque eres la representante de la honestidad absoluta. Por supuesto que intuye lo que piensas y comienza a incomodarse. Lo mejor es dejarle, de vez en cuando, las puertas abiertas para su interpretación personal y “contradictoria” de los hechos y sus circunstancias.
Deja de insistirle para que se busque una actividad lucrativa con perspectivas futuras y en comprarse su propia vivienda. Géminis no quiere echar raíces en ningún lugar definitivo. Considera que su imaginación y sus ideas son bienes negociables. Suele tener razón.