Hombre Géminis Mujer Piscis

La chica Piscis es más práctica de lo que parece. Si se enamoró de un hombre Géminis, esta mujer de Neptuno elige entre dos alternativas: dejarlo o entregar su devoción a la mejor de sus personalidades gemelas. Un Géminis es sagaz, pero puede ser ciego ante las estrategias que tú despliegas con la influencia de Neptuno. Si tú deseas hacer algo que él desaprueba, como dormir hasta más tarde, leer un libro que subestima o ir a la peluquería, no se lo comentarás, seguramente, para evitarte las críticas de Géminis que considera que no estar moviéndose todo el tiempo es insalubre y que todo dinero se malgasta si no se lo invierte en viajes. Tú piensas que una de las mejores formas de pasarlo bien es no hacer nada, mientras él se anota para terminar su carrera de ingeniero o seguir un curso de programador de computación, aunque se agota a las dos clases. Pero tú vivirás regocijada con la agilidad mental de él para captar todo lo que sucede a su alrededor.
Es original y fascinante y está siempre planeando y realizando. Tú estás atareada en el simple hecho de ser. Todas la acrobacia de este hombre te resulta electrizante y funciona en ti como estímulo, pero el deterioro suele llegar cuando comienzas a acceder gradualmente a convertirte en una parte integral de sus altibajos. Terminará succionándote, porque absorbes los sentimientos y emociones que te rodean. Por mucho que intentes resistir, no podrás evitar marearte con ese remolino humano que gira a tu alrededor y habrá veces que la sinfonía maravillosa, pero disonante de este hombre imprevisible, alterará tus nervios y turbará tu aplomo, dejándote vagamente deprimida. La solución será concentrarte por unos días en tu mundo interior, rico y silencioso, donde reina la serenidad para retornar con fuerzas renovadas.
Sin embargo, él será compasivo y exquisitamente cariñoso con una personalidad como la tuya. Sus elementos de Aire y Agua se fusionan durante la intimidad sexual y uno se vuelve semejante al otro. Después de hacer el amor, tú estarás más vivaz, vibrante y alerta, y él se mostrará más sosegado y amable.
Le molestará tu propensión a eludir los problemas y a ti te enojarán sus críticas, en ocasiones cínicas, y los intereses diferentes y dispersos que lo animan. Pero evitarás con ingenio las situaciones desagradables. Allí es donde se siente algo frustrado, pero menos fatigado: ¡está tan acostumbrado a estimular su mente con discusiones que lo obligan a aguzar su inteligencia! Tú estás segura de que este hombre versátil, inquieto, con diversos estados de ánimo, te necesitará siempre y esto responde a tu deseo más recóndito: que te necesiten.
No eres posesiva y lo escucharás con atención, serás su público y esta cualidad tuya lo enternecerá profundamente. Uno de tus logros más admirables será cuando él, súbitamente, decida convertirse en escritor o en fotógrafo de paisajes y trate de huir. Como no te ofuscarás, sino más bien le brindarás tu aliento para que inicie ya mismo esas profesiones fascinantes, se quedará para invitarse a cenar e ir después al teatro. Te regañará por tu acendrada costumbre de tardar en elegir qué ponerte y prepararte para la salida. La pregunta que te repetirá una y otra vez será:”¿Te das cuenta de que no sabría qué hacer sin ti?”