Hombre Géminis Mujer Virgo

Posiblemente se enamoren a partir de una discusión. El piensa que la juventud eterna sería encantadora y tú la piensas como algo decididamente aburrido. Mientras tú ahorras, él delibera consigo mismo la manera de gastar con mayor placer el dinero. Los atraerá las diferencias: tú considerarás que te vendrá bien ser un poco informal y él se sentirá halagado por tus atenciones, tus modales femeninos, tu mente alerta. Aunque no eres especialmente fogosa, no te gusta que te traten como a una Virgen, pero recuerda que la dualidad de este hombre alternará noches sublimes con otras, de absoluta indiferencia. No comiences a encontrarte defectos. Acostúmbrate a la idea de que raramente lograrán la entrega y el olvido total de todo en la unión sexual, pero alcanzarán una compatibilidad física satisfactoria, aunque un poco reservada desde el punto de vista emocional.
En el ámbito mental él no te ocultará casi nada. Usa tus palabras con prudencia porque puedes herir mortalmente sus sentimientos. Eres la mujer ideal para sosegarlo. Le coserás los botones de la camisa, le darás consejos sobre su carrera y serás una compañía estimulante delante del televisor, pero en toda esta entrega asoma una pizca de deber cumplido. Como te gustan los niños, y este hombre tiene constantemente uno de ellos oculto en tu corazón, lo atraerás cada vez más. Incluso podrás ocuparte de los mellizos que conforman su personalidad, con ternura y dedicación.
En general, la mujer Virgo esconde una pasión de grandes dimensiones, que no demuestra, pero que no es extinguible fácilmente. Por lo tanto, no eres tan controlada como pareces. Géminis tendrá que cuidarse porque si aparece un hombre que cubre tus hondos deseos, no dudarás en abandonarlo. Si esto ocurre, en general no pasa de una experiencia con otro amor y Géminis no es particularmente celoso, pueden pasar a una relación más plena y sincera. Incluso podrán decirse verdades con mayor franqueza.
Puede llegar un momento en que ambos sientan que el amor que los une es como una aurora que los acerca a la luz total de sus anhelos. Tú te abrirás a él lentamente, como una puerta pesada y misteriosa, pero este hombre está perseguido por una prisa tremenda. Mientras tú priorizas la seguridad a la libertad, él está convencido que la seguridad se traduce en una prisión mental que le prohibe cambiar de planes cuando se le antoje.
Cuando te dispongas a servirle el desayuno, él ya se lo habrá tomado, hecho por sus propias manos, y después de dar varias vueltas a la manzana. Lo encontrarás a punto de poner final a la lectura del periódico. A él le encanta madrugar. No te ofendas cuando ni siquiera te agradezca el esmero con que preparaste los alimentos.
Tienen posibilidades de formar una relación serena y sin exigencias. Para darse cuenta de esto, deberán observarse con más detenimiento y no dedicarse con ahínco, tú a limpiar frenéticamente la casa, y él a deambular por los cuartos, silbando su canción infantil preferida, totalmente incapaces de expresar con sinceridad lo que sienten.
Pero les suele llegar la dicha, en general, de forma apacible como un momento de reposo interminable en medio de la borrasca.