Los hombres Géminis del tercer decanato y el Amor

Se trata de un hombre inteligente, lúcido y pragmático, cuya doble naturaleza, mucho menos aparente y poco manifiesta en sus actitudes y en sus actos, no deja de ser un componente esencial de su personalidad.

Así, sin que eso trasluzca ni se pueda suponer, es víctima de una agitación mental constante.

Esta le impide implicarse plenamente en sus relaciones, abandonarse a sus emociones y sensaciones, puesto que nunca consigue no hacerse ilusiones con la naturaleza exacta de los sentimientos que experimenta y de los que sienten por él.

En otras palabras, en él todo es como si fuera a la vez el actor y el testimonio privilegiado de lo que vive.

En todo caso, y paradójicamente, esto le hace más selectivo y exigente en sus elecciones sociales, pero también le capacita totalmente para establecer profundos intercambios afectivos e intelectuales, basados en relaciones amor-amistad.