El carácter de Piscis

Piscis es el último signo del Zodíaco, el signo de los peces. Es el último de los signos mutables y de agua, como también el último de la trinidad servidora. Su símbolo representa dos peces atados, uno de los cuales nada en una dirección y el otro en la opuesta. En ciertos aspectos este signo refleja los errores de la Humanidad, y por este motivo es muy difícil expresar todo lo que encierra el símbolo de este signo.
Aunque el fracaso real es una cosa que no puede existir, si concibiéramos una progresión a través de todos los signos, y después pensáramos en el signo Piscis como representante, por un lado, de todos los que han logrado extraer la virtud que hay en cada uno de los demás signos, y por la otra, de todos los que no han conseguido realizar esto en absoluto, nos formaríamos una idea de lo que se entiende con la siguiente expresión: “Signo de la auto-anulación”. Este signo indica realmente los fracasos de la vida, y estos fracasos ocurren en las personas que, podría decirse, viven una vida puramente personal, excluyendo totalmente lo individual. En estos casos es como si su conciencia funcionara únicamente en los niveles más bajos de la vida manifiesta.
A menudo son demasiado inquietos y ansiosos, carecen de vitalidad y energía, al parecer no logran decidir cómo actuar, y siempre esperan una oportunidad. Es extraordinariamente difícil interpretar a este signo siquiera con cierta claridad, porque entre cincuenta personas nacidas en él, no hay una que admita jamás su propio carácter.
Casi siempre simulan ser distintos de lo que realmente son, y como por lo general se encuentran con el obstáculo de una exagerada valoración de sí mismos y de docilidad al mismo tiempo, les resulta muy difícil admitir sus errores. En gran medida el carácter personal de Piscis parece surgir de la falta de decisión; siendo muy receptivos a todas las condiciones exteriores, hallan sumamente difícil individualizarse, y por lo tanto, a menudo son un simple montón de inconsistencias unidas a la cuerda del descontento.
En este signo nacen más médiums que en todos los demás juntos; en efecto, algunos tienen tanta mediumnidad que raras veces saben diferenciarse a sí mismos de las demás personas, y siempre están dispuestos a atribuir sus fallos a las condiciones que los rodean. Se obsesionan con mayor facilidad que cualquiera de los demás tipos, y son tan psíquicos y receptivos que atraen a su alrededor a muchos espíritus que viven pacíficamente en el aura que flota a su alrededor. Debido a que sus emociones son muy fuertes, se apegan mucho a sus amigos, aceptan en silencio su consejo y opinión, y se empeñan en actuar de acuerdo a ello siempre que sea posible.
Son muy cambiantes e imaginativos, o dicho con mayor propiedad, fantasiosos. Les gusta mucho vivir en un mundo de romances y les encantan las novelas sensacionalistas, devorando ávidamente todo lo que sea excitante. Algunos de los tipos inferiores tienden a entregarse a la bebida. Cuando sufren mucha ansiedad y preocupación, y ceden a las peores formas de tentación.

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