Hombre Piscis Mujer Cáncer

Sentirá una atracción magnética y compulsiva. Si se separan, se extrañarán mucho más que otros amantes y necesitarán reencontrarse y perdonarse mutuamente. La chica Cáncer y el hombre Piscis sienten sus emociones con un ímpetu que desmiente su apariencia, por lo general serena. Por lo tanto, deben esforzarse por evitar las mínimas diferencias que hay entre sus temperamentos. Los problemas que afrontarán son pequeños, pero es mejor que los señalemos, ya que ambos gustan de los finales felices. El primer escollo será el dinero. A ti te gusta ahorrarlo y multiplicarlo en inversiones, mientras que él lo gasta sin cuidado, brindándoselo a las personas que lo necesitan, dando copiosas propinas o comprando objetos de gran refinamiento. El comprenderá que tú, más que mezquina, estás preocupada por la seguridad futura y aceptarás que preocuparse demasiado por el dinero traba la libertad creativa y la imaginación. El mejor consejo es que mantengan cuentas bancarias separadas. Otra barrera será la melancolía que les tomará a uno y a otro por períodos. Los dos quieres saber qué le pasa al otro cuando no escucha, está ausente, se muestra taciturno.
A ambos les gusta guardar sus secretos, pero que los demás les muestren los suyos. Cuando comprendan que comparten este defectillo, se lo tomarán con humor y se acabarán las tensiones. No tendrán impedimentos sexuales para hacer el amor. Cáncer y Piscis forman una pareja perfecta desde el punto de vista de la relación física. Cuando se unen, experimentan una gran alegría: saben dar y recibir, todo con gracia, sonrisa y satisfacción plena. Al estar tan bien en la intimidad y comunicarse incluso por telepatía sus deseos, la pasión les da paz y les apacigua los miedos. Después, continúan sus vidas como dos personas independientes, unidos por el recuerdo de un hechizo profundo compartido que les es imposible transformar en palabras. Además, lo disfrutan más en el silencio.
El escuchará tus miedos repentinos y te calmará con su dulzura. Tú cubrirás con caricias los momentos en que él duda de su propia capacidad. Tienen plena conciencia de que se necesitan recíprocamente, están concientizados de lo irreparable que sería perder ese lazo especial de interdependencia que los une, para hacerlos crecer constantemente.