Hombre Piscis Mujer Piscis

¿Cómo son las relaciones de pareja entre una mujer Piscis y un hombre Piscis?

El ejemplo de la gracia, el humor y el encanto femenino. Por lo tanto, no es raro que este hombre se enamore de una representante de Neptuno y esté convencido de que terminó con los anzuelos que le tendían las otras mujeres, demasiado agresivas para su gusto, a fin de arrastrarlo al casamiento. Cuando se miran, cada uno se ve reflejado en los ojos del otro. De todos modos, como todas las personas que comparten signos afines, tolerarán la intensificación de los aspectos positivos y negativos de sus propios temperamentos.
En este caso compartirán la dulzura, la sensibilidad, la creatividad, la piedad, la percepción, la sagacidad, el ingenio y el sentido común de no molestar al otro en momentos inoportunos. Deberán sofocar la tendencia a soñar despiertos, la ociosidad, la pereza, ciertos caos, los miedos, las fobias, algunas formas de neurosis y la tentación de mentir.
Especialmente, deberán cuidarse de transformarse cada uno en el felpudo del otro. Se sentirán perseguidos por dragones y brujas, pero no les importará porque son dueños de toda la magia para alejarlos.
Tu naturaleza, especialmente comprensiva, lo mismo que la de él, los hace bondadosos, pero también, dueños de una sensibilidad que atisba peligros imaginarios. Sabemos que son inestables y poco juiciosos, por lo tanto, ¿quién cuidará de ambos? Lo mejor será que el Pez más fuerte y con menos experiencias dolorosas en el pasado, se haga cargo de los contratiempos típicos de la vida.
Desde el punto de vista sexual, son exageradamente apasionados, pero jamás salvajes y su unión íntima representa su forma preferida de huir de la sordidez del mundo que los rodea. Su sexualidad es fresca, libre, limpia y de continuo romance. Parecen un caballero y una dama del medioevo.
Si te parece que el hombre Piscis se siente insatisfecho con su trabajo, lo que se traduce en un abatimiento general, trata de escucharlo atentamente. Entonces sí te transformarás en su mujer ideal. El no desea un trabajo rutinario, sino escalar montañas, correr por el campo, explorar zonas inhóspitas, lejos de las restricciones que exige la sociedad. Como San Francisco de Asís desea seguir el sendero luminoso que le señala su alma, cualquiera sea el sitio donde lo lleve. La frustración lo puede enfermar de tristeza. Por lo tanto, necesitará de tu comprensión que jamás lo condenará por sus deseos más extraños.
En cuanto a tus silencios y llantos esporádicos, están expresando que también desearías huir de la pecera pequeña de tu existencia, para nadar en espacios portentosos y oceánicos. Tú quieres que él te dé una señal, aunque sea mínima de que entiende que cambiarías la seguridad por la libertad. Entonces podrán partir juntos. Y ése es, precisamente, el momento en que deben salir corriendo hacia cualquier lugar del mundo que se les ocurra.
No se preocupen por el dinero; ambos están bendecidos por la Providencia y siempre tendrán con qué alimentarse y dónde dormir. Cuando dos Peces pueden vivir y amar libremente se transforman en dos hermosos Delfines.
No dejen pasar sus oportunidades de dicha por la rutina que los llevará a engañarse, a mezquinarse cada vez más energía y, probablemente, a la confrontación emocional. Huyan de la desidia. Su destino es el mundo y el constante peregrinar, libres de ataduras y compromisos y unidos por el amor entre ambos y hacia la humanidad.