Hombre Tauro Mujer Escorpio

El hombre Tauro que se siente naufragar ante la atracción magnética de la mujer Escorpio, se encamina hacia una experiencia que puede ser traumática o vivificante. Como te sentirás inmensamente atraída hacia el hombre de tu signo solar opuesto, es decir Tauro, saldrás corriendo a su encuentro. Te convertirás así, en una especie de diosa para este Tauro sosegado y tranquilo. Pero comenzará a enajenarse cuando vea que esta diosa puede mostrarse tímida, virtuosa o extraviada, según el estado de ánimo en que se encuentre. Notará que no es fácil vivir a tu lado por más inteligente que seas, ya que Tauro no nació para vivir lidiando constantemente.
No sé cómo, pero casi siempre logras el tacto y el espíritu de transacción, tan difíciles en tu signo, para que Tauro no salga corriendo, aunque te llore después toda la vida. El no capta, con la lucidez que tú pretendes, las tormentas que se desatan en tu interior. Plutón, tu planeta regente, te vuelve explosiva y misteriosa, pero disminuye estas características, con la fuerza de voluntad que te caracteriza.
Los unirá la parte sagrada que tú consagras al erotismo y, aunque él no conciba el sexo con tu profundidad, lo disfrutarán ambos como un acto de veneración. No les resultará fácil reconciliarse después de una pelea. Ambos son de los que afirman: “Perdono pero no olvido”, lo que se aleja bastante del verdadero perdón. Si no aprenden a superar las mutuas afrentas, la vida en común será fría y hasta maligna. Acepta sus sarcasmos con sentido del humor e intercambiarán una devoción que durará toda la vida. El sentido del humor de Tauro puede causarte tensiones. Para este hombre, el humor es la luz que le permite soportar las vicisitudes por las que atraviesa en su ambición desmedida. El notará rápidamente que tú te ríes de sus chistes pero tus ojos permanecen serios. Ocurre que nunca pudiste soportar la ironía aplicada a tu persona porque te muestras incapaz de reírte de ti misma. Tu gran intuición te ayudará a comprender que es ese humor constante lo que lo vuelve tan lleno de calor humano. Si te permitieras gozar de la risa del Toro y la compartieras, en lugar de juzgarla, posiblemente pondrías color a tus emociones, que a veces se muestran demasiado oscuras.
Ustedes tienen normas tácitas como para conformar una pareja sólida: se afligen ante las penas del otro, logran que el amor espiritual y físico vibre como la primera vez a pesar de los años que pasen compartiendo el mismo techo, conciben el amor y el sexo como algo inseparable, se respetan con inalterable fidelidad y se acompañan hasta el momento de la muerte y aun viudos, es raro que florezcan en una nueva pareja. Vivirán para el recuerdo del que partió.
Para ustedes, nada de coqueteos frívolos ni de amoríos pasajeros. Las aventuras amorosas los mantienen imperturbables y les parecen el desastre total de una relación por la falta de devoción, planes y lealtad. Se aman hasta la eternidad. Piensan que el amor es todo o absolutamente nada y respetan, aunque no la hayan leído, el precepto de la Biblia que dice “Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.”