Hombre Tauro Mujer Géminis

Olvídate de tu costumbre de alternar con amistades masculinas, de llegar tarde a casa sin avisar o de cambiar de la depresión a la euforia en cuestión de minutos. Quizás un Toro esté en mejores condiciones que la mayoría de los otros hombres para tolerar tu comportamiento, pero debes advertirle sobre estas necesidades de huir para no desmayarte antes de un compromiso formal; de no ser así, creerá que lo engañaste. Algunos logran que una Géminis prefiera acurrucarse en sus brazos, ronroneando como una pantera, antes que salir de manera compulsiva, pero no abuses de sus nervios de acero, que también se quiebran. Además, no lo conformarás por mucho tiempo con ensaladas rápidas: cómprate un manual de cocina y prepárale platos deliciosos. Si te acomete la ansiedad por gastar todo el dinero posible en diversiones, el ahorrativo Toro se sentirá afectado.
Los momentos íntimos son para este hombre trascendentes, el símbolo de su entrega a otra persona, a la que amará hasta el día de su muerte. No lo hará feliz que le murmures al oído que necesitas amarlo de inmediato y una vez a solas comiences a contarle, como a un amigo, lo que te divertiste en tu viaje de egresados. Tauro es sensual y muy apasionado, por lo tanto no abordes el sexo como si fuera una aventura excitante pero intrascendente porque privilegias tus otras fantasías. Desea estrujar a una mujer de carne y hueso, no a un hada vaporosa. Deberás poner los pies en la tierra para llegar a un acuerdo con él. Abandona tu hábito de tener siempre una agenda completa porque debes ir al médico, a un curso de japonés y encontrarte con tu cuñado.
En realidad, no quieres ser infiel, sino pasarla bien con una persona inteligente o un profesional divertido, a los que, por otro parte, eres capaz de plantar porque te olvidaste de que estableciste una entrevista. Ni a Tauro ni a ningún otro hombre de cualquier signo puede agradarle que no seas capaz de parar un instante en tu casa. Llega un momento en que Tauro comprende que tienes doble personalidad y se vuelve más comprensivo con ese movimiento constante tuyo en busca de lo distinto, lo que no quiere decir que lo acepte: el Toro es un posesivo sin remedio y te perseguirá hasta que calmes tu ansiedad de andar de un lado para otro. Confiésale esta tendencia tuya al movimiento cuando todavía no conviven y verás que el Toro se pondrá rojo de furia, se alejará enfurruñado pero volverá a ti. Si lo haces una vez que están casados, la cólera taurina será una constante que ensombrecerá el amor que sientan el uno por el otro.
Es raro que a una Géminis le guste cocinar y él prefiere los alimentos hechos en casa y la comida es uno de sus grandes placeres. Recuerda que no se conformará con los ricos platos fríos que prepararas en cinco minutos abriendo latas ni aceptará que llames a un restaurante francés para que te traigan todo a casa. Eso sale caro.
Tu cambios de humor lo dejarán sorprendido cuando propongas, por ejemplo, que aún puedes ser actriz y que comenzarás a estudiar interpretación, a la que vez que le confiesas que mejor que casarse hubiera sido tomar los hábitos, ¡la reflexión mística te atrae tanto! Te confieso que el Toro se pondrá nervioso, aunque es difícil que haya alguien mejor para tolerarte porque sus nervios son de acero.