Hombre Virgo Mujer Sagitario

¿Cómo son las relaciones de pareja entre una mujer Sagitario y un hombre Virgo?

El hombre Virgo está por iniciar la carrera con la Centauro, mitad caballo, mitad ser humano, por cuyo amor está dispuesto a sacrificar su querida existencia de solitario. Si bien al principio vaciló ante una alegre pero demasiado franca, chica Arquero, decidió elegirla porque ella le produce una especie de hechizo. Tú te reirás de su obsesión por el orden y hasta de la obsesiva pulcritud de su casa, pero Virgo te dijo dos o tres verdades que te resultaron atractivas.
Te gusta que un hombre te enfrente. Entre otras recomendaciones, Virgo te manifestó que conviene que mantengas la boca cerrada y pienses antes de hablar. Tú estás enamoradísima y siempre buscaste un hombre enérgico, pero tierno, que te ponga en tu lugar, sin quitarte tus fogosos ideales. Ahora aprendiste, con este breve discurso introductorio, que debes guardar tus flechas de Júpiter y no estirar demasiado la tensión del arco. Además, te demostró que tus comentarios suelen lastimar. Sólo la natural aptitud de Virgo hacia la afabilidad, logra regañar a la gente sin que se lo considere mal intencionado. Reprime tus bromas pesadas.
Sagitario es adicto a este tipo de acciones irreflexibles, sin medir sus consecuencias. El hombre Virgo puede reflexionar por qué eligió una bromita algo agresiva. Ocurre que este señor es sensible y perspicaz, pero tú despliegas una personalidad veraz, condición primordial para quien sea su pareja. Hizo muy bien en aclarar todo desde al comienzo, porque el Centauro, (mitad hombre y mitad caballo), necesita que lo manejen con riendas bien sujetas. El adivinará que eres vulnerable y te prometerá restañar tus heridas y borrar tus cicatrices. Desde ya, que ante su mirada transparente no harás otra cosa que confiar en él, actitud por la que no te arrepentirás.
Trata de evitar las grandes equivocaciones que nacen de tus impulsos y los papelones que él te perdona, porque te ama y tiene el convencimiento de que naciste para triunfar, lo cual es cierto. Si aceptas que él continúe manejando las riendas con firmeza y te cuidas de no herir su sensibilidad y su constante necesidad de pureza, la relación sexual que compartan puede llegar a ser especialmente apasionada. Tu Fuego y los deseos “terrenales” de él, tan frescos y certeros, pueden llevarlos a una unión íntima, especialmente apasionada. Comprenderás que son más importantes la paz y el sosiego que ser la ganadora en el juego del poder.
Los dos se complementan: él necesita que lo sorprendas y tú que te contengan. Intuyes que de separarte, harta de tolerar las partes antagónicas de su personalidad, te sentirías vacía; y él sabe, aunque es probable que nunca te lo diga, que si dejara de tenerte a su lado con tu ímpetu desconcertante, pero aportando ingenio a su espíritu agobiado, no encontraría otra reemplazante. Siente que su alma se cubre de ternura cuando recuerda tu amor por los animales, tu capacidad de juego e inventiva, las fantasías que forjas sólo para que se sienta feliz.
De la misma manera que tienes para retener tus lágrimas de amor cuando lo evocas regalándote un ramo de nomeolvides, en el momento que atravesabas un trance personal triste, ¡y estabas convencida de que él no se había dado cuenta!