Las mujeres Virgo del primer decanato y el Amor

Es una mujer más cerebral que sensual, a veces tan selectiva, exigente, puntillosa y perfeccionista, que se vuelve elitista.

Por eso, la razón domina a menudo sus emociones, deseos y sentimientos, y todo lo que vive, emprende o realiza, a veces parece previsto, anticipado, organizado y planificado.

Sin embargo, no puede evitar culpabilizarse por ser tan exigente y el orden que se impone e impone a los demás normalmente sólo es el contrapunto indispensable para su equilibrio, en cuyo contrapeso figura el gran desorden psicológico, moral y a veces incluso amoroso, en que su agitación mental la sumerge.

Para quitarse el sentimiento de culpa, se vuelve complaciente, servicial hasta la abnegación, lo que no le impide, evidentemente, criticar o autocriticarse.

Lo que la salva es su capacidad de discernimiento, también su amor por los detalles prácticos de la vida material; pero, sobre todo, su gran necesidad de amor, que suele expresar poco, ciertamente, pero que demuestra en todos sus actos y en su presencia, muy «presente», en relación con los que ama.